Tomé el control en el tren: mi follada dominante sin límites

Estaba en el tren de Madrid a Valencia. Compartimento casi vacío, solo él enfrente. Un tío maduro, bien vestido, traje impecable, sonrisa de gentleman. Olía a colonia cara, a hombre que sabe lo que quiere. Yo, con mi falda corta, cruzo las piernas despacio. Le dejo ver un poco de muslo. Sus ojos se clavan ahí. Sonrío. ‘¿Vas lejos?’, le digo, voz baja, ronca. Él asiente, tartamudea algo. Ya lo tengo.

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Me levanto, cierro las cortinas del pasillo. ‘Ven aquí’, ordeno, señalando el asiento a mi lado. Se mueve, obediente. Pongo mi mano en su rodilla. Subo despacio, siento su calor. ‘Hoy mandas tú? No, yo mando. ¿Entiendes?’. Él traga saliva, asiente. ‘Sí…’. Le agarro la barbilla, lo miro fijo. ‘Quítate la corbata. Desabróchate la camisa’. Sus dedos tiemblan. Veo el bulto en sus pantalones. La tensión me moja ya. Adoro esto, esa adrenalina de verlos rendirse.

La decisión que lo cambió todo

‘¿Quieres verme? Pídemelo’, susurro en su oreja, mordiéndola suave. ‘Por favor… enséñame’, balbucea. Me subo la falda, abro las piernas. No llevo bragas. Mi coño depilado brilla, húmedo. ‘Tócalo. Pero solo con los dedos, y despacio’. Obedece. Introduce uno, gimo bajito. ‘Más profundo. Encuentra mi clítoris’. Lo roza, perfecto. Yo controlo el ritmo, muevo su mano. ‘No pares. Hazme correrme primero’. Sus ojos suplican. La tensión sube, mi corazón late fuerte. Él es mío.

Lo empujo al suelo del compartimento. ‘Quítate todo. Quiero ver esa polla’. Se desnuda rápido, tiesa, gruesa, venosa. ‘Chúpamela no, primero yo’. Me siento en su cara. ‘Lame mi coño. Lengua adentro’. Siente mi sabor salado, mis jugos en su boca. Gimo fuerte, ‘¡Así, cabrón! Chupa el clítoris’. Me corro en su cara, temblando, apretando sus orejas. Él jadea, empapado.

El placer bajo mis órdenes

Ahora sí. ‘Levántate. Fóllame de pie, contra la pared’. Lo guío, su polla roza mi entrada. ‘Empújala toda. Fuerte’. Entra de golpe, me llena. ‘¡Más rápido! Agárrame las tetas’. Amaso mis pechos mientras embiste. Cambio: ‘A cuatro patas. Desde atrás’. Me pongo, culazo arriba. Me penetra profundo, palmaditas en mis nalgas. ‘¡Azótame! Más duro’. Grito de placer, crudo. ‘Ahora yo arriba’. Lo tumbo, monto como amazona. Cabalgo su polla, clítoris frotando. ‘No te corras aún. Aguanta’. Él suplica, ‘Por favor…’. ‘¡Cállate y fóllame!’. Me corro otra vez, contracciones apretándolo.

‘Ahora sí, córrete dentro. Lléname’. Explota, caliente, profundo. Siento su leche chorrear. Me aparto, jadeante. Él exhausto, mirada de perdedor feliz.

Me visto tranquila. ‘Ha sido perfecto. Justo lo que quería’. Él intenta hablar, ‘Increíble…’. Sonrío, dominante. ‘No me busques. Esto fue mío’. Bajo en mi estación, piernas flojas pero poderosa. Esa sensación de conquista, de haberlo doblegado… adictiva. Él sucumbió total, y yo, reina absoluta. Mañana busco otro.

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