Tomé el control total: mi noche de seducción salvaje con Mateo

Tenía 18 años, viviendo con mi tío para la uni. Libertad total, lejos de mis padres. Buscaba el amor, pero sobre todo, quería follar como una reina. Mateo… uf, ese chico me volvía loca. Su sonrisa, su cuerpo atlético. Lo vi desnudo en una fiesta el año pasado, su polla gruesa me dejó el coño palpitando días.

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Segunda año de carrera. Primera fiesta. Él me mira, pero no se mueve. Yo sí. Charlo con un nuevo, guapo pero meh, río fuerte para picarlo. Mateo observa, celoso. Lo presento al otro y me voy a por un trago. Él me sigue. ‘Carla, ¿recuerdas el año pasado? Tengo un arrepentimiento… no pasamos una noche solos.’ Lo miro fijo, sorbo mi copa. ‘Si tienes regrets, es culpa tuya. Nunca te dije que no.’ Se ilumina, nervioso. ‘¿Cena mañana? Te recojo a las 8.’ ‘Perfecto, en casa de mi tío.’

La tensión que me hizo decidir: él sería mío

Llega puntual. Mi tío lo mira como a un yerno. Yo bajo con vestido ceñido, tetas al aire casi. Él en camisa, pantalón… joder, qué sexy. Restaurante pijo, mesa apartada, jardín iluminado. Camarera lo llama por apellido, coqueta. ‘¿Vienes mucho?’ ‘No, reservé hoy. Quería impresionar a alguien especial.’ Sonrío. Pedimos, charlamos bajo. ‘Estás preciosa, Carla.’ Me inclino: ‘¿Me tiras los perros aquí?’ Ríe. ‘Puedes huir.’ ‘Después de comer, tal vez.’

‘Beso de aperitivo?’ Dudo… ‘Tengo hambre, veamos.’ Cierro ojos, él me agarra la cara, labios suaves, lengua dentro. Nos comemos la boca hasta que la camarera carraspea. Platos calientes, pero el aire arde. Comida exquisita, besos robados. Paga, ella le susurra: ‘No la dejes escapar.’

Fuera, lluvia torrencial. Empapados. ‘¿Bar?’ ‘No, tengo que secarme… en tu piso.’ Se queda mudo. ‘¿En serio?’ ‘Sí, me pondré desnuda para secar el vestido. ¿Problema?’ Ríe, acelera.

El sexo brutal donde mandé yo en cada embestida

Su cuarto limpio, compañeros fuera. Cierro puerta. Lo empujo al colchón. ‘Esta noche mando yo, Mateo. Te vas a correr cuando yo diga. ¿Entendido?’ Asiente, ojos hambrientos. ‘Sí, Carla…’ Le arranco la camisa, besos duros en el cuello. Manos a su bragueta, polla tiesa, enorme. La saco, saliva en el glande. ‘Mírala, qué polla más rica. Pero espera.’ Lo tumbo, me quito el vestido lento, tetas libres, pezones duros. Culotte empapada, la tiro. ‘Chúpame primero.’ Me subo a su cara, coño en su boca. Lengua torpe al inicio… ‘Así, cabrón, lame el clítoris. ¡Más fuerte!’ Gimo, muevo caderas, jugos por su barbilla. Orgasmo rápido, tiemblo.

Bajo, su polla roja, venosa. La trago entera, garganta profunda, bolas en mano. Él gruñe: ‘Joder, Carla… me vas a matar.’ Escupo, masturbo rápido. ‘No te corras. Ponte condón.’ Obedece temblando. Me monto a lo vaquera, guío su polla al coño chorreante. ‘¡Entra despacio!’ Millones de sensaciones: llena, gruesa, roza paredes. Subo-bajo lento, tetas rebotando. ‘Mírame, dime que soy tu puta reina.’ ‘Eres… mi reina, fóllame.’ Acelero, clavo uñas en su pecho. Cambio: perrito, él detrás pero yo marco ritmo, empujo culo. ‘¡Más hondo, joder mi coño!’ Sudor pegajoso, cama cruje, olores a sexo. Lo monto reverse, polla golpea punto G. ‘¡Ahora córrete!’ Él ruge, se vacía, yo exploto gritando, contracciones ordeñan su leche.

Se derrumba, exhausto. Yo encima, poderosa. ‘Lo has hecho bien, amor. Pero yo decidí todo.’ Me besa pies. ‘Te amo, Carla. Eres fuego.’ Sonrío, coño latiendo aún. Me visto, lo dejo jadeando. Salgo con mi trofeo: él mío, rendido. Adrenalina pura, control total. Mañana más, pero esta noche… fui diosa.

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