Tomé el Control Total: Mi Amante en mi Culo y Nada Más

Hace tres meses, justo después de nuestro segundo aniversario con Marc. Tenía treinta, pechitos diminutos que se endurecían con nada, piel suave que volvía loco a cualquiera. Cenamos en el chino del padre de mi amiga, mi vestido verde ajustado arriba, suelto abajo, ojos como el mar. Luego cine, ‘El Paciente Inglés’, esa pasión prohibida me encendió. En casa, follamos salvaje, pero ya soñaba con más.

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Lo vi en Lyon, en el congreso. Pedro, cuarentón, alto como jugador de baloncesto, rubio, ojos de acero, sonrisa inocente. Intercambiamos miradas en la estación al volver, Marc no notó nada. Mi coño palpitaba. Decidí: es mío. Le escribí esa noche. ‘Ven a mi hotel mañana. No preguntes.’ Tensión brutal. Entró, alto, fuerte. Lo empujé contra la pared. ‘Hoy mando yo, Pedro. Te quiero, pero mis reglas. Mi marido folla mi coño. Tú solo mi culo. No mezcles, o te echo. ¿Entendido?’ Dudó un segundo, su polla ya dura contra mí. ‘Sí… Mariana.’ Sonreí. Mi mano bajó, apreté su paquete. ‘Buen chico.’

La Conquista y Mis Reglas Implacables

Lo besé duro, lengua dentro, mordí su labio. Le arranqué la camisa, pezones duros bajo mis uñas. Bajé de rodillas, abrí su cremallera. Polla gruesa, venosa, goteando pre-semen. ‘Mírame.’ Lamí la cabeza, salada, lenta. La chupé profunda, garganta apretada, babeé toda. Él gemía, manos en mi coleta rubia. ‘No toques, quieto.’ Aceleré, bolas en mi barbilla, hasta que explotó. Corrida espesa, tragué todo, primera vez para él conmigo. No se ablandó. Perfecto.

El Folleteo Brutal Bajo Mi Dominio

Lo tiré en la cama, de lado. Me unté saliva en el culo, dedo dentro, lubricado. ‘Ahora mi ano, Pedro. Lento.’ Monté su polla, cabeza rompiendo mi anillo. Dolor dulce, estirándome. ‘Joder… qué apretado.’ Bajé despacio, centímetro a centímetro, hasta el fondo. Gemí, pechitos duros rozando su brazo. ‘No te muevas. Siente cómo te aprieto.’ Ondulé caderas, control total, mi clítoris frotando su muslo. Él sudaba, jadeaba. ‘Por favor… más.’ Volteé, cowgirl anal, polla clavada hondo. Reboté fuerte, nalgas chocando, ‘¡Fóllame el culo! Pero yo digo cuándo.’ Le pellizqué pezones, él gruñó. Cambié a perrito, empujé atrás, ‘Más adentro, cabrón.’ Su polla hinchada, mis paredes ordeñándolo. Orgasmos míos uno tras otro, temblores, jugos chorreando. ‘¡Córrete dentro! Lléname el culo.’ Explotó, chorros calientes, yo chillando, ano convulsionando.

Me aparté, semen goteando mi culo. Él jadeante, ojos suplicantes. ‘Eres… increíble.’ Me vestí lento, pechitos aún tiesos. ‘Vuelve cuando yo diga. Mi coño es de Marc.’ Salí, piernas temblando, poder puro. Lo conquisté, lo dirigí, él sucumbió. Adrenalina máxima, mi cuerpo mío, placer total. Marc esa noche me folló el coño, ignorante, y yo sonreí pensando en Pedro. Control total, yo decido quién entra dónde. Y lo repetiré.

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