Cómo Tomé el Control Total de Dos Traviesas en Lencería

Me desperté esa mañana con un cosquilleo en la piel. Sofia y Carla, mis vecinas secretas, estaban enlazadas en la cama grande de la mamá de Sofia. Besos suaves, caricias sobre el nailon. Dios, qué visión. Se levantaron, duchas juntas, jabonazos juguetones evitando sus clítoris tiesos. Eh… secándose, risitas. Sofia le sugirió a Carla un nombre de tía: ‘¿Chantal te pega?’. ‘Sí, y tú Solange, tan pija’. Perruques del garaje, maquillaje ligero. Blonde chignon para Carla, castaño sage para Sofia. En batas, al dormitorio.

Yo era Lola, la vecina madura, curvilínea, pelo rojo fuego. Fui a chequear si todo iba bien el finde. Clac-clac de mis tacones en el pasillo. Entro al salón y… ¡zas! Allí estaban, besándose como putas en celo. Carla en tailleur gris, guêpière blanca, medias agrafadas, polla dura bajo la falda. Sofia en robe mousseline azul, gants dentelle. Me pillaron con la guardia baja, pero yo… yo sentí el poder subir. Sus caras rojas, avergonzadas. ‘¿Qué coño hacéis así?’, dije, voz grave, segura. Ellas balbucearon. ‘Marc… ¿eres tú? ¿Y esta zorra?’. Sofia tartamudeó: ‘Es… una fiesta de chicas, señora’. Sonreí, altiva. ‘Llámame Lola. Y esto no para. Seguid, pero ahora yo mando. Desabrochaos lento. Quiero ver cómo os frotáis esas pollas traviesas’.

La Sorpresa y Mi Decisión de Dominar

La tensión crepitaba. Ellas dudaron, pero mis ojos las clavaron. ‘Obedeced o me voy… y cuento todo’. Se acercaron, manos en caderas, besos húmedos. Yo me quité el abrigo: falda plisada negra, corsage violeta ceñido a mis tetas grandes, bas noirs con costura, sin bragas bajo la guêpière abierta. Mi coño pelirrojo listo. ‘Buenas chicas. Ahora, Carla, a rodillas. Chupa la polla de Sofia. Muéstrame esa boca maquilada tragando verga’. Carla obedeció, bajando la falda de Sofia, polla saltando tiesa. Lamidas al glande, saliva brillando. Sofia gemía: ‘Oh… Lola…’. Yo me toqué las tetas, ordenando: ‘Más profundo, puta. Traga hasta las huevos’.

El acto explotó. Me coloqué detrás de Carla, levanté su falda, palpé su polla dura bajo las bragas. ‘Qué polla de cerdo, traviesa’. La saqué, dura como hierro. ‘Sofia, ponte condón. Vas a follarle el culo a tu amiga mientras yo te miro’. Crème en el ano de Carla, glande empujando. Entró suave, mousseline rozando nalgas. Sofia bombéa, manos en caderas. Yo delante: ‘Chúpame el coño, Carla’. Lengua en mis labios hinchados, clítoris erecto. Olor a hembra, jugos en su cara. ‘Sí, lame mi chocho mojado, zorra’. Sofia acelera, culazos profundos. ‘¡Fóllala fuerte! Quiero oírla gritar’.

El Acto Brutal Bajo Mis Órdenes

Cambió todo bajo mi mando. ‘Sofia, sácale. Ahora Carla, tú a mí’. Me puse a cuatro en el sofá, culo alto. Carla con condón, glande en mi ano. ‘Métemela ya, cabrona. Fóllame el culo como te ordeno’. Entró, caliente, gruesa. Gemí: ‘¡Más hondo!’. Sofia delante, polla en mi boca. La chupé experta, lengua girando, huevos lamidos. ‘Traga mi verga, Lola… eh… sí’. Yo dirigía: rítmo lento, luego brutal. Sentí orgasmos venir. Sofia primero: ‘¡Me corro! ¡En tu garganta!’. Jugo en mi boca. Carla en mi culo: ‘¡Ahhh, tu ano me aprieta!’. Yo exploté: ‘¡Sí, llenadme, putas! Mi coño chorrea’. Nos corrimos juntos, cuerpos temblando.

Después, exhaustas, nos derrumbamos. Sofia y Carla, jadeantes, besándome las tetas. Yo en medio, poderosa. ‘Habéis sido mías. Cada polla, cada gemido’. Ellas asintieron, rendidas. Sentí la adrenalina pura, el control total. Mi coño palpitaba satisfecho, ellas agotadas. Poder absoluto. Volvería por más.

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