Hace poco, en ese viaje de la empresa, con castillos y cenas de lujo… uf, todo empezó a calentarse rápido. Yo, con mi colega soso, pero él ni apareció a las 7:30. Me subí al bus sola, decidida a pasarlo bomba. Veinte tíos de técnicos atrás, yo delantito, detrás del chófer. Brunito, unos treinta, trajeado… no pegaba con el volante. Me miró de reojo, y yo, ya con cosquillas.
Una hora y pico, y una tía pidiendo pis. El chófer dice que falta tres cuartos. Mi mente vuela. Cierro ojos, finjo dormir, mano bajo falda. Caricio mi coño por encima de las bragas. Lento, suave… me corro calladita, mojadita. Y entonces, sin pensarlo mucho, suelto pis gota a gota. Calientito entre nalgas, asiento empapado. Joder, qué gustazo. Me duermo de verdad, soñando con chorros dorados.
La tensión sube en el bus: decido que es mío
Despierto en la parada, museíto cutre. Bajo a fumar. Él se acerca: “¿No visitas?”. “Nah, paso”. Charlamos. Se llama Raúl, hijo del dueño, chófer suplente. Encantador, musculitos… mi demonio despierta. Le suelto: “¿No te joden las tías pidiendo mear?”. Sonríe: “Te acostumbras”. Yo: “¿Y tú cuando tienes ganas?”. “Truco de mi viejo…”. Se cortan, sube a vaciar papeleras. Baja con basura, pasa por mí y susurra: “¿No te aguantaste, eh? Lástima desperdiciar ese pis rico”. Guiño. Me derrito. Este es mío.
Decido: esta noche lo conquisto yo. Lo haré suplicar. Durante el día, dos meadas más en el asiento, bragas chorreando. Llego al hotel, cena, fumo en el patio. Él aparece: “¿Un trago en mi cuarto?”. Sonrío: “Vamos, pero yo mando”. Subo, confiada, coño palpitando.
En su habitación, él me da champán, se arrodilla. Agarra tobillos, mirada pidiendo permiso. Yo abro piernas lento, sorbo champán. Él mete cabeza bajo falda, huele mi coño meado. Lame bragas empapadas. Gimo bajito. Me corro rápido, chorro de pis en su boca. Él traga, ávido.
Follada brutal: dirijo cada embestida y lo vacío
Ahora yo. Lo levanto: “Quítate pantalón”. Polla dura, gorda. Gota precúm, la lamo, salada. Chupo profundo, huevos en mano. Dedo húmedo de mi coño, rozando ano. Suspira: “Joder, sí…”. Penetro suave. Se corre en mi boca, leche espesa. Trago todo.
Lo tumbo en la silla, me subo encima. Guío su polla a mi coño chorreante. Cabalgo fuerte: “Mírame, fóllame como yo diga”. Arriba-abajo, clítoris frotando. Él pellizca tetas. Otro orgasmo me arrasa. Él quiere correrse dentro: “No aún”. Bajo, a cuatro patas en alfombra: “Al culo, despacio”. Escupe, empuja. Anal suave al principio, luego bestial. Dedo en clítoris: “¡Más fuerte!”. Se corre profundo, caliente en mis entrañas.
Agotados, en la cama. Juego con sus pezones sensibles, polla revive. Lo monto de nuevo, control total. Él gime: “Eres una diosa…”. Lo vacío otra vez, coño lleno de semen.
Al final, abrazados. Poder puro. Lo tuve a mis pies, cada gemido mío, cada corrida suya… mía. Mañana más, pero esta noche, yo gané. Total.