Tomé el Control Total de una Pareja en una Noche de Sexo Crudo

Hace unas semanas, en el bosque, todo empezó. Javier me miró mientras yo me tocaba el coño en su coche, con Sofia las tetas al aire. Eyaculé mi jugo en sus nalgas perfectas, y él lamió todo. Pero ahora, yo mando. Javier me llamó, pidiendo más. ‘No, cornudo. Que llame tu puta esposa’, le colgué. Pasaron días… tic tac. Sonó el teléfono. ‘Hola… eh… soy Sofia’. Voz temblorosa, pero cachonda. ‘Quiero verte. A los tres’. Le dicté la ropa: tacones altos, medias hasta los muslos, falda cortita, braguita de encaje, escote que deje ver tetas. ‘Tu chofer os recoge a las 19:30. Siéntate atrás, como reina’. Respiraba fuerte. Sabía que Javier escuchaba con la polla dura.

Llegaron tarde, la zorra sabe hacer sufrir. Sofia, espectacular: ojos ahumados, labios rojos, tetas puntiagudas bajo blusa transparente. La besé en la comisura, la hice girar. ‘Preciosa, puta mía’. Javier sonrió, sumiso. En el coche, atrás con ella, le subí la falda. Piel suave, muslos temblando. Le rocé el coño por encima del encaje, ya empapado. ‘Shh, relájate’. Me masajeó la concha con la mano, gimiendo bajito. Llegamos al restaurante chic, mesa apartada. ‘Reglas del juego: deseos a turnos. Yo empiezo dos, vosotros uno cada uno. Sofia, tres, porque eres la puta fuerte que aprende’. El camarero miró sus tetas. ‘Desabróchale dos botones, Javier’. Tetas al aire casi, pezones duros. Pidió: ‘Sáquenme las pollas bajo la mesa’. Nos la meneó, sonriendo pícara.

La Tensión que Me Puse al Mando

Yo: ‘Otro botón, cornudo’. Blusa abierta, tetas en su nido de encaje. Javier pidió acariciar sus piernas. Las abrí, piel de gallina. Apéritifs. Sofia: ‘Que mi marido te chupe la polla, pero en el baño. Tráeme su leche en la boca’. Fui, le mamé la verga gorda en los lavabos. Una tía nos vio, se sonrojó. Volví, beso baboso con Sofia, leche salada en su lengua. Platos. Mi turno final: ‘Sofia, has provocado al camarero. Castigo después’. Le tiré la servilleta. La recogió, vio mi coño depilado, jugoso. Le metí un bizcocho empapado en mis jugos. Lo lamió, ojos en blanco. Más tarde, Javier le tocó tetas, yo el clítoris hinchado.

El Polvo Brutal y Mi Poder Absoluto

Fuera, la plaqué contra el coche. ‘Puta, torturaste al crío. Ahora, castigo’. Le subí falda, nalgas desnudas brillando. ¡Plaf! Primera nalgada. ‘¡Cuenta, Javier!’. Gritos, pero arqueaba culo. Diez azotes, rojas. Pareja mirando. ‘Uníos si queréis’. La mujer dio palmadas, metió dedos en su coño. ‘Ahora, lo que mereces’. Le abrí piernas, lengua en clítoris palpitante. ‘¡Lame mi coño, Javier!’. Chupaba mi ano mientras yo la follaba con dedos, tres dentro, chapoteo. Gritó orgasmo, squirteando. ‘Mi turno’. Strap-on en el bolso? No, pero verga de Javier guiada por mí en su culo. ‘¡Fóllatela fuerte!’. Él embistió, yo le pellizcaba pezones. Otro orgasmo, yo me corrí frotándome.

Sofia jadeaba, follada en todos agujeros. Javier eyaculó dentro, leche chorreando. Le hice lamer todo, mi coño incluido. Me subí falda, me corrí en su cara. ‘Límpialo, cornudo’. La pareja se fue, cachondos. Rentramos exhaustos. Yo, poderosa, con el coño satisfecho. Sabía que volverían rogando. Esa noche, fui diosa. Control total, placer mío primero. Adrenalina pura, coños rotos por mí.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top