Tomé el Control Total: Mi Conquista Ardiente en la Cocina

Al día siguiente, quedamos solo cinco: Stephanie con su Thomas, Julia y su Nico, y yo. Los demás se largaron la noche anterior, hechos polvo. Mi ex me había montado un pollo tremendo, acusándome de puta. Le mandé a la mierda y se fue dando un portazo. ‘Hasta nunca’, le dije. La noche fue un bajón, pero con el sueño y el olvido del alcohol, amanecí fresca como una rosa. Me levanté a la una, y en el salón solo estaban Stephanie y Thomas, limpios y vestidos.

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—¿Julia y Nico? —pregunté.

La Decisión que Cambió Todo

—Bajo la ducha. Juntos —dijo ella, con una sonrisita.

Se oía el agua. Sonreí. ‘Bien por ellos’. Yo me fui a la cocina, cogí un vaso de leche fría que me bajó por la garganta helada. Volví y charlamos un rato. Luego, ducha para mí.

—Voy a la ducha… sin resbalarme con el semen de anoche —bromeé.

Se rieron, pero bajaron la vista. Thomas murmuró que habían limpiado. Nico soltó que Julia lo tragó todo. Risas nerviosas. Entonces, lo miré fijo.

—¿Quién se apunta?

Thomas titubeó, pero Stephanie lo cortó. Nico miró a Julia, que le dijo: ‘Ve, que estás vacío’. Yo guiñé: ‘Subestimas lo que puedo hacer’. Me fui sola, pero con la cabeza en Nico. Su polla gruesa de la noche anterior me rondaba.

Después del almuerzo improvisado, los chicos se pusieron con la Play, ignorándonos. Nosotras en la cocina, hablando de vacaciones. Mi plan con el idiota se jodió. Stephanie preguntó por Thomas, preocupada. Julia bromeó: ‘Es un maricón’. Risas. Luego, seria: ‘¿Qué pensáis de él?’

El Placer Bajo Mi Mandato

—Si estás bien con él, nosotras qué —dije yo, tajante.

Hablamos de celos post-orgía. Stephanie confesó que le picó verlo follar con nosotras. Julia la calmó: ‘Échate unos vicios, pero juntos’. Yo dudé… pero cambié de tema. Pasamos a la mesa. Charla de amor vs. sexo. Nico pinchó a Julia: ‘Estás loca por mí, pero follas con todos’. Ella protestó. Yo metí baza: ‘Con tías, no con tíos’. Risas. Thomas soltó: ‘Eres una puta guarra’. Julia fingió ofenderse. Él: ‘Ojalá Stephanie fuera así’. Tension.

Thomas y ella se fueron a ‘hablar’ a la habitación. Quedamos Nico, Julia y yo. Julia fue a espiar. Yo y Nico, solos en la cocina, recogiendo. El café humeaba. Lo miré. Quería su polla. Ahora. Me acerqué, me puse de puntillas —soy bajita, él alto— y le besé. Duro. Él respondió.

—Nos han dejado solos… Vamos a divertirnos como yo diga —susurré, dominante.

Sonrió. Sentí su paquete endureciéndose contra mí. Lo empujé contra la encimera. ‘Quítate la camisa’, ordené. Obedeció. Yo subí al banco, piernas abiertas alrededor de su cintura. Besos salvajes, mi lengua mandando. ‘Desnúdame tú, pero despacio’. Él abrió mi blusa, sacó mis tetas. Las chupó como le mandé: ‘Más fuerte, lame los pezones’. Gemí bajito. Bajé su pantalón. Su polla semi-dura saltó. ‘A cuatro patas no, hoy mando yo’.

Me arrodillé en mis bragas tiradas. La cogí: gruesa, venosa. La tragué entera, casi. Lengua en el glande, saliva chorreando. ‘Mira cómo te la como, cabrón’. Se puso tiesa, llenándome la boca. La branqué fuerte. ‘Ahora fóllame’. Me levantó, me puso en la encimera. Nuestros sexos rozando. ‘Entra despacio, pero hasta el fondo’. Gritó cuando su glande abrió mi coño empapado. ‘¡Sí! Más adentro, joder’. Empezó a bombear. Yo clavaba uñas en su espalda: ‘Más rápido, rómpeme’.

De repente, Julia entró. ‘Vaya, qué fiesta’. Nico no paró, la ignoró. Ella: ‘Están reconciliados, Thomas duerme’. Yo gemí alto: ‘¡Cállate y mira!’. Siguió follando, brutal. Yo mandaba el ritmo: ‘Profundo, hostia’. Julia se acercó, manos en mi culo. ‘¿Quieres gritar de verdad?’, susurró. Dedos aceitosos en mi ano. Tres de golpe. ‘¡Joder, sí!’. Dolor-placer. Lamí su otra mano, olor a coño. Orgasmos me sacudían. Nico se tensó. ‘Córrete dentro, lléname’. Jets calientes. Julia sacó dedos. Yo bajé, piernas temblando, sperma goteando.

Stephanie nos vio al final. Risas. Yo, jadeante, poderosa. Lo había tenido a mi merced. Su polla, su placer, todo mío. Me sentía diosa. Ningún tío me resiste.

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