Estoy en esta habitación de hotel cutre, pasada la medianoche. Luz tenue del aplique, cama grande, nada más. Viajo por trabajo, pero esta noche… uf, esta noche es mía. Mi móvil vibra. Mensaje de Alain, el periodista. Llega a las dos, después de entregar su artículo. ‘Empieza sin mí, usa tu juguetito’, dice. Sonrío. Claro que sí. Mi cuerpo lo pide. Hace dos meses que no lo veo, desde esa follada mágica en su casa, alfombras, espejo enorme, riéndonos como locos.
Nuda en las sábanas, manos bajan lentas. Pezones duros ya, los pinzo, giro. Saliva en el dedo, más presión. Vientre tibio, muslos cerrados… los abro. Coño húmedo, labios hinchados, miel chorreando. Poquita pelusa, como a él le gusta, olor a hembra en celo. Froto suave, despacio. Me pongo a cuatro, pubis contra sábana, muevo caderas. Frío el roce, me estremece. Suspiro bajo. Alain adora mis gemidos por teléfono.
La Decisión de Mandar en Todo
Pero no corro. Cojo el gode violeta, cabeza de conejo para el clítoris. Vibración fuerte, lo meto. Puerta a tope, trance total. Un orgasmo, dos… para. Guardo para él. Me visto: lencería negra, guêpière, medias con liga, tanga mínima. Salto de puta light. Talones altos, abrigo cerrado. Juego de seducción. Bajo al hall, corazón latiendo. Él llega, sonrisa pícara. Besos en ascensor, manos impacientes.
En la habitación, lo empujo al borde de la cama. ‘Quítame el abrigo’, ordeno. Lo hace lento. Ve mi culo en encaje. ‘Joder, qué puta guapa’, murmura. Le sonrío dominante. ‘Hoy mando yo’. Sorpresa en sus ojos. ‘Tengo un amigo abajo’, confiesa. Pausa. Río bajito. ‘Tráelo. Pero mis reglas’. Vuelvo al segundo. Ojos vendados para los dos, con mi pañuelo. ‘No veis nada. Solo sentís’. Nuca erguida, coño palpitando de poder.
Los ato flojo a la cama. Manos en sus pollas. La de Alain, gruesa, venosa. La del otro, larga, curva. Las meneo juntas. ‘Chupadme primero’. Me subo a la cara de Alain, coño en su boca. Lengua profunda, clítoris rozando nariz. Gimo fuerte. ‘Más adentro, joder’. El otro, polla en mi mano, la exprimo. Cambio. Boca del desconocido en mi culo, lamidas calientes. Sabor a sudor, a deseo.
El Sexo Brutal Bajo Mis Órdenes
‘Ahora folladme’. Me pongo a cuatro. Polla de Alain en coño, resbaladiza, entra de golpe. ‘Fuerte, cabrón’. El otro en mi boca, garganta honda. Babas, arcadas, polla dura como hierro. Cambio: culo para el desconocido. Dedos primero, lubricados con mi miel. ‘Métela toda’. Duele rico, me llena. Alain en coño, doble penetración. Gode en mano, vibro clítoris. ‘¡Follad más rápido!’. Gritan mis órdenes. Suspiros, jadeos. Pollas hinchadas, venas pulsando.
Me corro primero, espasmos brutales. Coño aprieta, culo contrae. ‘No corráis aún’. Los monto a uno, polla en coño, el otro en culo. Rebotando, tetas saltando. Manos en sus huevos, aprieto. ‘¡Dadme todo!’. Explota Alain en mi coño, leche caliente inundando. El otro saca, me rocía cara, tetas. Lamo, ácido, espeso. Trago, sonrío. Cuerpos sudados, temblando.
Desato vendas. Miradas rendidas. ‘Sois míos’. Alain besa mis pies. Poder puro me invade. Me ducho lenta, agua caliente en piel marcada. Satisfecha total. Tomé lo que quise, cómo quise. Adrenalina de conquista, placer de verlos suplicar. Volveré a mandar. Siempre.