Ayer por la noche, 10 de junio. Mi marido, Pablo, estaba de viaje en Barcelona por trabajo. Llevábamos meses así, eh… vidas separadas por el curro, cero sexo, solo sofá, tele y ronquidos. Yo me dormía pronto, él al ordenador. Sabía que se metía en pornos, chats… Me jodía, pero no decía nada. Yo tampoco tenía ganas, me cerraba. Le rechazaba siempre, y ahora él me evitaba. Dormía en el salón. Amor? Sí, pero fríos como hielo.
Pensé en todo eso anoche. Busqué en su PC. En una carpeta ‘Internet’, fotos de tías desnudas, folladas duras, vídeos… Y un texto suyo: ‘Julie no quiere follar, me pajeo solo, echo semen en el escritorio. Quiero que sea puta en la cama, coquina, pero no. La quiero, pero no la deseo más’. Lágrimas. Me dolió, pero me encendió. Vi los vídeos. Pollas gordas entrando en coños mojados, tías chupando con ganas. Toqué mi chocho… Estaba húmeda. Algo rompió en mí.
La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Será Mío
Me conecté a su sitio porno favorito. Foro, blogs. Me registré como Pandora. Perfil: casada, dudas en pareja. Mensajes sucios volaron: ‘Muéstrame tu coño baboso, abre el culo’. Reí, pero cabreada. Entonces, uno de Méphisto: ‘Hola, mismo caso. Falta de mimos. Hablemos con respeto’. Su blog: fotos artísticas, no vulgares. Charlamos en chat.
—Buenas noches. Gracias. Yo también en falta de caricias.
—Problemas de pareja?
—Sí, cero sexo con Pablo. ¿Y tú?
—Idéntico. Envidia a parejas sin tabúes.
Hablamos hondo. Amor sí, deseo no. Al final:
—Dame tu MSN. Te mando fotos mías desnuda. Para mi terapia. Dime si te ponen cachondo. Pacto: solo eso.
El Acto Brutal Bajo Mis Órdenes y Mi Triunfo
—Hecho. Besos.
Me quité la ropa. Lencería fina, tangas que apenas tapaban. Fotos: pechos tiesos, culo en pompa, piernas abiertas, dedo en el coño. Me masturbé dos horas. Orgasmo brutal a cuatro patas, dedo dentro, gritando. Seleccioné seis: mi cara incluida, labios vaginales hinchados, pezones duros. Envié. Dormí soñando follar con él.
Al volver del trabajo, mesa puesta, flores, nota: ‘Acaba lo que empezaste. Te amo’. Corrí al PC. Mensaje de Méphisto: foto de Pablo. ‘Pandora, tus fotos me matan. Soy yo. Estoy abajo. Muéstrate en la ventana’. Corazón a mil. Bajé la persiana, no… La subí. Él sonrió.
Subió volando. Lo empujé contra la pared. ‘Cállate. Esta noche mando yo. Te has pajeado por otras? Ahora solo por mí’. Le besé duro, mordí labio. Manos en su polla, ya tiesa. ‘Quítate todo’. Obedeció, polla saltando, venas marcadas, capullo rojo. Yo en tanga, pechos libres. Le arrodillé. ‘Chúpame primero’. Abrí piernas, chocho depilado, húmedo. Lengua dentro, lamiendo clítoris. Gemí: ‘Más fuerte, cabrón’. Él jadeaba.
Lo tiré al sofá. ‘A cuatro patas’. Monté su cara, restregué coño en boca. ‘Bebe mis jugos’. Él lamía desesperado. Luego, ‘Túmbate’. Agarré su polla, dura como hierro. La chupé salvaje: saliva goteando, bolas en mano, garganta profunda. ‘No corras aún’. Le mordí suave el capullo. Él: ‘Ana… por favor…’. ‘Cállate. Yo decido’.
Me puse encima, cowgirl. Coño tragando su polla entera. ‘Mira cómo te follo’. Subí y bajé, tetas botando. Clavos en pecho. ‘Agárrame el culo’. Él obedecía. Cambié: reversa, culo rebotando en su pubis. ‘Siente mi ano rozando’. Dedo mío en mi clítoris, acelerando. Él gruñía: ‘Me vengo…’. ‘No! Aguanta’. Lo saqué, me puse a perrito. ‘Fóllame duro, pero sigo mandando’. Entró de golpe, polla abriendo coño. Golpes secos, huevos chocando. ‘Más! Rompe mi coño’. Orgasmo mío primero: chorros, piernas temblando.
‘Ahora tú’. Lo puse boca arriba, monté de nuevo. Cabalgué brutal, polla palpitando. ‘Córrete dentro, lléname’. Él explotó: semen caliente inundando, chorros potentes. Yo apreté kegels, ordeñándolo todo.
Después, él jadeando, yo encima, sudorosos. ‘Esto era lo que querías, ¿no? Tu puta coquine’. Beso suave. Me siento poderosa, reina. Él mío total. Desde ayer, follamos así cada noche. Yo dirijo, él sucumbe. Adrenalina pura, deseo eterno. Lo conquisté. Y lo repetiré.