Acabábamos de dejar las playas de Andalucía, mi novio Pablo y yo, con el coche viejo descapotado rugiendo por la autovía. Dinero justo, tienda de campaña en el maletero, noches frías abrazados en los sacos. Siempre acabábamos follando como locos, recordando a esos tíos de las vacaciones: Fabio, Juan… Me ponía burro solo pensarlo.
Ese día hacía un calor de cojones. Me puse una blusita rosa ajustada, sin sujetador, pezones marcando. Abajo, falda plisada cortita, y nada de bragas. Pies en el salpicadero, piernas abiertas, brisa caliente entre las muslos. Pablo iba rápido, adelantando camiones. La CB pitaba sin parar, routiers charlando sucio.
La Decisión: Él Será Mío
De repente, oigo: ‘¡Joder, mira esa tía en el descapotable! Veinte años, tetas perfectas sin sostén. Piernas abiertas… ¡Se ve el coño!’. Pablo se ríe, me mira. ‘Eh, amor, te están mamando la polla por radio’. Sonrío. El que hablaba era Marcos, camionero con voz ronca. ‘Cuando la pases, mírala bien, cabrón’. Mi clítoris palpita. Decido: este es mío.
Agarro el micro. ‘¿Marcos? ¿Quieres ver mi coño de cerca, eh?’. Silencio. ‘¡Cállate y mira!’. Me echo hacia atrás, cabeza en el regazo de Pablo, falda arriba, piernas bien abiertas. Dedos abriendo labios, clítoris hinchado brillando al sol. ‘¿Ves, Marcos? Nada de bragas, puta mojada para ti’. Él jadea: ‘¡Hostia, qué coño tan rico!’. Pablo acelera para ir a su lado. Yo toco mi chochito, gimo bajito. ‘Para el camión en el próximo área de descanso. Te voy a follar yo, no al revés. ¿Entendido?’
Él balbucea: ‘Sí, sí…’. Tension en el aire espesa. Pablo me mira excitado: ‘¿Vas en serio?’. ‘Cállate y sigue. Hoy mando yo’. Corazón latiendo fuerte, coño chorreando. Adrenalina pura. Sé que sucumbirá.
El Placer Brutal Bajo Mi Mandato
Llegamos al área. Camión enorme aparcado. Bajo, falda ondeando, voy directa. Subo a la cabina. Marcos sudado, ojos como platos. Huele a hombre, a gasolina. ‘Quítate la camiseta’, le ordeno. Obedece. Pelo en pecho, barriga. Le empujo contra el asiento. ‘Pantalones abajo. Ahora’. Polla gorda salta, venosa, gota en el glande. ‘Joder, qué pedazo de verga’. Me arrodillo, la chupo fuerte. Lengua en el culo de la cabeza, bolas en la mano. Él gime: ‘¡Para, me corro!’. ‘No te corres hasta que yo diga’. Le mama las pelotas, saliva por todas partes.
Me levanto, me quito la blusa. Tetas libres. ‘Come mi coño’. Le empujo la cabeza. Lengua torpe al principio, pero aprende rápido. Lamidas profundas, chupando clítoris. ‘Así, cabrón, métela toda’. Me corro rápido, jugos en su barba. ‘Buen chico’. Ahora monto. Coño abierto sobre su polla. Bajo despacio, estirándome. ‘¡Mmm, qué gruesa!’. Empiezo a cabalgar, duro. Tetas botando, manos en su pecho arañando. ‘No te muevas, solo aguanta’. Él jadea: ‘¡Eres una diosa!’. Cambio: perrito contra el volante. ‘Fóllame fuerte, pero yo digo cuándo parar’. Polla entra hasta el fondo, huevos chocando. Grito: ‘¡Más, joder!’.
Siento su polla hincharse. ‘Córrete dentro, lléname’. Eyacula chorros calientes, yo me corro otra vez, apretando. Sacudo espasmos, sudor mezclado.
Bajo de un salto. Él hecho mierda, sonrisa boba. ‘Fue todo tuyo, Lola’. Sonrío. ‘Lo sé. Y Pablo me espera’. Vuelvo al coche, coño goteando semen. Pablo ya con polla fuera. ‘Ahora tú, amor. Pero bajo mis reglas’. Me siento poderosa, invencible. Esa conquista… pura gloria. Cada vez que lo recuerdo, me mojo sola. ¿Quién se resiste a una mujer así?