Llegué a París hace unas semanas, mudándome a este piso coqueto en el cuarto piso. Dejé mi pueblo en España, pero traje mi hambre de control. Ese chico bretón, el sobrino de una amiga, llegó temblando para empezar la uni. Lo conocí este verano… le enseñé sabores que lo han tenido masturbándose noches enteras. Lo veo entrar, piernas flojas, codiciando mis tetas bajo la blusa. ‘Bienvenido, cariño. ¿Buen viaje?’ Le muestro el salón elegante, la cocina americana, el baño con ducha italiana. ‘Tu cuarto arriba, en el ático luminoso.’ Subo delante, sintiendo su mirada en mi culo. Le doy las llaves y me voy a una reunión, dejándolo con la polla dura y frustrado.
Es ejecutivo en una multinacional, ocupada. Él, atento: trae pan, hace desayunos, aspira, riega plantas. Su olor en el baño me calienta el coño. Un día, su ropa en el baño. Lavo, seco, plancho hasta la lencería. Al día siguiente, le regalo una tele en su cuarto, frente a la cama. ‘Gracias por las atenciones.’ Enciende… ve mi cama vacía. Camuflada cámara. Llego tarde, entro en plano. Me quito botas, masajeo pies, deslizo pantalón. Abro camisa, suelto sujetador. Me miro al espejo, en bragas, tetas firmes. Recuerdos de su lengua en mi coño. Me meto en cama, mano en la concha. Leo el móvil, dedos rozando clítoris. Bajo bragas, abro piernas. Dos dedos dentro, frotando paredes húmedas. Tres ahora, gimiendo bajito. Aprieto muslos, pellizco pezones duros. Él arriba, sincronizado, imagino su polla goteando.
La decisión de hacerlo mío
Doblo esfuerzos: él limpia todo. Le dejo plancha. Noches de pajas mutuas por cámara. Sé sus ritmos. Un día, nota: ‘Hoy cedo temprano. Cena italiana?’ Él cocina pasta, ajo, tomate, parmesano. Tiramisú de postre. Huele delicioso. ‘Siéntate conmigo.’ Charlo de su uni, vino italiano. ‘Ups, servilleta.’ Se agacha bajo mesa, entre mis piernas. Nada de bragas, coño expuesto, labios hinchados. ‘¿No tomas tu postre mientras yo el mío?’ Se arrastra, nariz en mi olor almizclado. ‘Huele mi coño, chaval. Lamelo como me viste.’ Saliva en dedos, mete en mi raja, lame jugos. Lengua en clítoris, chupando fuerte. ‘Así… despacio… ¡más rápido!’ Lo guío con manos en pelo, tirando. Mesa aparte, orgasmo fuerte, coño vibrando en su boca. Él tiembla, proxy-gozo.
Días después, paquetes en su mesa: babydoll gris, abierto atrás, falda corta. Plug anal negro, vibrador, con tela. Nota: ‘Para mis noches. Mañana 19h, en punto. Priorízame.’ Llega desnudo en prenda, plug dentro, polla semi. ‘Gírate.’ Palpo culo, huevos, tiro polla. ‘Mejor que imaginé. Sígueme.’ Al sofá, quita botas, culo expuesto. Activo plug: vibra suave. ‘Juego: adivina mis deseos. Vibraciones guían.’ Camina, vibro si acierto. Cocina, vodka. Mastúrbate ante mí. Polla sale, vibro fuerte. ‘¡Corre, vierte leche en vasos!’ Semen caliente, vodka fría. Brindamos. ‘A más juegos.’ Lo tengo: mío, controlado, ansioso. Poder puro recorre mi piel. Su sumisión, mi corona.