Tomé el Control Total: Mi Noche Dominando en el Club Libertino

Después de un mes sin follar, con la cabeza llena de fantasías libertinas, no pude decir que no a esa invitación al club. Él vino a buscarme, y en el coche, riendo, vamos hacia la ciudad. El trayecto largo me relaja un poco, pero el estómago se me revuelve de nervios. Esa perversión deliciosa que me atrae tanto.

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Paramos a cenar en un restaurante elegante, paredes de piedra, luces tenues, sillón de cuero que me roza las nalgas casi desnudas bajo la falda. Charlamos, reímos, pero yo noto su mirada en mis tetas. Joder, un pie suyo roza el mío por accidente… o no. No tomo iniciativa al principio, pero esta noche… no. Esta noche mando yo. Lo decido ahí, mientras como. Lo miro fijo, sonrío maliciosa. ‘Quítame las bragas’, le susurro, voz baja, segura. Él parpadea, sorprendido. ‘¿Aquí?’. ‘Sí, ahora. Hazlo’. Mi mano bajo la mesa aprieta su muslo. Siento su polla endurecerse contra los pantalones. Él obedece, dedos temblorosos rozan mi coño ya húmedo al bajar la tela. La guarda en su bolsillo, yo gimo bajito. ‘Buen chico. Ahora, lame mis dedos’. Se los meto en la boca, chupa mi jugo, ojos clavados en los míos. La mesa de tíos detrás nos mira, pero me da igual. Yo controlo. ‘Vas a follarme como yo diga esta noche. ¿Entendido?’. Asiente, polla tiesa. La tensión sube, mi clítoris palpita. Él es mío.

La Tensión que Me Hizo Decidir: Él Será Mío

El club es una decepción: casi vacío, ni un pecho al aire. Nos reímos, pero yo no vengo a mirar. Lo arrastro al bar, beso su cuello, mano en su paquete. ‘Vamos arriba’. Lo empujo hacia la sala BDSM, balancera prometedora. Cierro la puerta. ‘Quítate todo’. Se desnuda rápido, polla erguida, venas marcadas. Yo me bajo la falda lento, tetas fuera del escote. ‘Arrodíllate’. Obedece, rodillas en el suelo frío. Agarro su pelo, acerco su cara a mi coño depilado, labios hinchados de deseo. ‘Lámeme, pero despacio. No corras’. Su lengua entra, chupa mi clítoris, gimo fuerte, ‘¡Más adentro, joder!’. Lo monto en la balancera, piernas abiertas, su polla roza mi entrada. ‘No te muevas’. Me empalo despacio, centímetro a centímetro, su grosor me llena, paredes de mi coño apretándolo. Cabalgo duro, tetas rebotando, ‘¡Fóllame fuerte ahora!’. Él empuja, pero yo marco el ritmo: rápido, lento, torturándolo. Lo bajo, levanto el culo. ‘Entra por detrás’. Me penetra en perrito, bolas golpean mi clítoris, grito ‘¡Más profundo, cabrón!’. Giro, lo chupo: saliva goteando, garganta profunda, escupo en su glande. ‘No corras aún’. Lo monto reverse, culo blanco contra su vientre, dedo en mi ano para lubricar. ‘Ahora sí, métemela por el culo’. Entra apretado, dolor-placer, lo follo yo moviéndome, él gime como puta. Eyacula dentro, chorros calientes, yo reviento en orgasmo, coño chorreando.

Salimos sudados, él jadeando, yo serena. En el coche de vuelta, aire densa de sexo. Lo miro: ‘Lo has hecho bien, pero yo decidí todo’. Siento el poder, esa adrenalina de verlo rendido, su polla mía para usarla. No hubo público, pero no importó. Obtuve justo lo que quería: control total, placer brutal. Mañana quizás más, pero esta noche… fui la reina. Chut, que sueñe él ahora conmigo mandando.

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