Tomé el Control Total: Mi Noche Dominando su Polla y Haciendo que Suplique

Aquí estoy, frente a la pantalla, con el coño palpitando después de leer un rato. Mmm… estoy empapada, los pezones duros como piedras. Decidí que esta noche él sería mío. Totalmente. Lo invité a casa, sabiendo que caería. Entró con esa mirada confiada, pero yo ya tenía el plan. ‘Quítate la camisa’, le ordené, mirándolo fijo. Dudó un segundo, eh… pero obedeció. Sus músculos tensos, yo acerqué mi mano a su pecho, arañando suave. ‘Ahora, las manos arriba’. Lo até con la corbata a la cabecera. Sus ojos brillaban de excitación y sorpresa. Me subí encima, mis tetas rozando su cara. ‘Chupa’, le dije, empujando un pezón en su boca. Gemí cuando su lengua lo lamió, voraz. Pero yo controlaba el ritmo. Lo mordí el labio si iba demasiado rápido. Mi mano bajó a su pantalón, sentí su polla tiesa, enorme. La apreté fuerte. ‘Esto es mío esta noche’. Él jadeó, ‘Sí… por favor’. Sonreí. La tensión subía, mi coño chorreaba solo de verlo retorcerse. Le quité los pantalones despacio, torturándolo. Su polla saltó libre, venosa, goteando ya. ‘No te corras hasta que yo diga’. Él asintió, desesperado. Bombeé su verga con la mano, lento, viendo cómo se hinchaba más. Mi otra mano en su cuello, apretando justo lo necesario. ‘Vas a suplicar por follarme’. Lo besé salvaje, mi lengua invadiendo su boca, mordiendo. Bajé besos por su torso, lamiendo sudor. Él se arqueaba, pero yo lo mantenía clavado.

Lo volteé boca abajo, azoté su culo firme. ‘Abre las piernas’. Mi dedo lubricado con mi propia humedad rozó su ano, lo penetré suave. Gimió como loco. Volteado de nuevo, me quité la tanga, froté mi coño empapado en su polla. ‘Siente lo que me haces’. Deslicé mi clítoris por su tronco, resbaloso. Él suplicaba, ‘Fóllame, por Dios’. ‘No. Primero yo’. Me senté en su cara, ‘Lame’. Su lengua entró en mi coño, chupando mis labios hinchados. Agarré su pelo, moviéndolo a mi ritmo. Mi clítoris palpitaba contra su nariz. ‘Más fuerte, cabrón’. Gemí alto cuando me corrí, chorros en su boca. No paré. Bajé, monté su polla de un golpe. Estaba tan mojada que entró hasta el fondo. ‘¡Joder!’. Cabalgué duro, tetas botando, pellizcándome los pezones. Él gemía, ‘Voy a…’. ‘¡No! Aguanta’. Frené, apreté su base con la mano. Lo torturé así, subiendo y bajando lento. Luego aceleré, mi coño apretándolo como un puño. Sentí su polla latir. ‘Ahora córrete dentro’. Él explotó, llenándome de leche caliente. Yo seguí moviéndome hasta correrme otra vez, gritando, clítoris frotando su pubis.

La Seducción y el Poder que Tomé

Me bajé, su polla chorreando aún. Lo desaté, exhausto, temblando. Me miró con adoración. ‘Increíble’, murmuró. Sonreí, limpiándome con los dedos y metiéndolos en su boca. ‘Límpialo’. Obedeció. Me sentía poderosa, invencible. Había conquistado cada gemido, cada corrida. Su cuerpo marcado por mis uñas, su polla roja de tanto follar bajo mis órdenes. Lo abracé, pero yo arriba, dictando incluso el postre. ‘Gracias’, dijo él. Yo reí bajito. ‘De nada, mi juguete’. Ahora, aquí, recordándolo, mi coño palpita de nuevo. ¿Quién será el próximo?

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