Me llamo Leo, tengo treinta y nueve, metro sesenta y cinco, curvas justas, rubia ahora pero mañana quién sabe. Secretaria contable en la empresa, esta noche fiesta por mi medalla de veinte años. El club del hotel que construimos, todo el mundo borracho, luces bajas, karaoke y baile.
Eliot, mi marido, me jodió el día con sus quejas. Pero yo, harta, decidida a divertirme. Jeff se acerca, guapo, treinta y tres, alto, ojos azul gris, pelo rizado. Conductor de obras, siempre impecable. ‘¿Bailas, Leo?’ Me coge la mano, valse primero, luego slow. Se pega, noto su polla dura contra mi vientre. Huele a hombre, sudor y colonia. Me excita.
La noche en que decidí que era mío
‘Jeff, estás cachondo por mí, ¿verdad?’ Le digo mirándole fijo. ‘Sí, desde hace tiempo, pero estás casada…’ Susurra en mi cuello. Yo sonrío, alcohol en vena. ‘Ven, subamos. Esta noche eres mío. Pero yo mando, ¿entendido?’ Él asiente, ojos brillantes. Eliot en casa, pero su fantasía de cuckold me da alas. Lo arrastro a la habitación reservada.
Puerta cerrada, lo empujo contra la pared. ‘Quítate la camisa, despacio.’ Obedece, temblando. Yo me bajo la cremallera del vestido, caen mis tetas libres. ‘Ahora, a rodillas.’ Se arrodilla, cara en mi coño. ‘Lámeme, hazme mojada.’ Su lengua ansiosa, chupando mi clítoris, dedos en mi raja. Gimo, ‘Más fuerte, joder.’
Lo levanto, le bajo los pantalones. Polla gruesa, venosa, tiesa. ‘Mía.’ La agarro, masturbo lento. ‘Chúpamela tú ahora.’ Me siento en la cama, él entre mis piernas. Boca caliente, lengua en el glande, traga hasta la garganta. ‘Bien, cabrón, así.’ Lo paro, lo tumbo. ‘Ahora yo.’ Me monto encima, coño chorreando sobre su polla. La guío, bajo despacio, centímetro a centímetro. ‘¡Joder, qué prieta!’ Gime él.
El clímax donde mandé en cada embestida
Yo controlo, subo y bajo, tetas rebotando, clítoris rozando su pubis. ‘No te corras aún, resiste.’ Acelero, él agarra mis caderas, pero yo marco ritmo. ‘Dame la vuelta, fóllame por detrás.’ Me pongo a cuatro, él embiste, huevos golpeando mi culo. ‘Más profundo, rómpeme el coño.’ Grito, orgasmo sube, me corro temblando, chorros en sus bolas.
‘Ahora tú.’ Lo empujo boca arriba, monto reverse cowgirl. Polla en mi culo esta vez? No, coño otra ronda. ‘Córrete dentro, lléname.’ Él explota, leche caliente inundándome. Me corro de nuevo, contrayendo alrededor de su verga.
Bajo, sudorosa, él jadeando. ‘Ha sido… increíble.’ Dice. Yo sonrío, poderosa. Eliot llamará mañana, pero esta noche fui diosa. Lo conquisto siempre así, ellos suplican más. Poder total, placer mío primero. Mañana, quizás repita con los dos. Porque yo decido.