Tomé el Control: Lo Hice Gemir Bajo Mis Órdenes

Me desperté con el sol colándose por la ventana, una mañana de otoño calentita. Desde la cama, ya sentía esa cosquilla entre las piernas. Salí de la ducha, desnuda frente al espejo, admirando mi cuerpo. Mi coño… ay, lo había depilado ayer. Labios gordos, rosados, asomando perfectos. Pasé un dedo lento por la raja, húmeda ya. ‘Hoy vas a volverlo loco’, me dije, sonriendo.

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Pensé en él, mi jefe, mi amante. Lo había pillado masturbándose en su despacho, puerta entreabierta. Pantalón a los tobillos, polla tiesa, roja, mano subiendo y bajando mientras veía fotos mías. Fotos donde yo abría las piernas, mostrándole mi coño en primer plano. Me mojé recordándolo. Su corrida, chorros potentes al suelo, porque me vio espiándolo por el espejo. Uf, qué subidón.

La Tensión que Enciende Mi Dominio

Me toqué un rato, pezones duros, dedos en el clítoris. Metí dos, luego tres, hasta correrme de rodillas, gimiendo bajito. ‘Hoy mando yo’, decidí. Falda beige cortísima, top blanco dejando ver el ombligo. Dudé con la tanga… me la puse, rosa, transparente, metiéndose en la raja. Perfecta para provocarlo.

Llegué a su casa, su coche ahí. Corazón latiendo fuerte. Entré, ‘¡Hola!’, grita desde arriba. Bajó en short y camiseta, explicando que trabajaba en casa, hacía calor. Café en la cocina, charla tonta del finde. Se acerca, me besa el cuello. ‘Buenos días…’, susurra.

Lo aparté suave pero firme. ‘Hoy no, cariño. Hoy yo decido’. Sus ojos se abrieron, excitado. ‘Quítate el short. Quiero ver esa polla que tanto me imagino’. Dudó un segundo, pero obedeció. Polla semi-dura saltando libre. La miré, cojones pesados. ‘Siéntate en la silla, manos atrás’. Me arrodillé, la agarré. Dura ya, venosa. Lamí el glande, salado. ‘No te muevas, o paro’. Chupé despacio, lengua alrededor, succionando fuerte. Gemía él, ‘Joder, qué buena boca…’

Follada Brutal Bajo Mi Mando

Me levanté, subí falda. ‘Quítame la tanga con los dientes’. Lo hizo, temblando. Mi coño glande a la vista, mojado. ‘Míralo bien, es para ti. Ahora lame’. Le abrí las piernas, planté mi coño en su cara. Lengua dentro, lamiendo raja, clítoris hinchado. ‘Más fuerte, cabrón’. Me corrí rápido, chorro en su boca, piernas temblando.

‘Levántate’. Lo empujé contra la mesa, polla tiesísima. ‘Fóllame, pero como yo diga’. Me subí encima, guía su polla a mi entrada. Húmeda, resbaladiza. Bajé de golpe, ‘¡Ahhh! Llena me pone’. Cabalgué duro, tetas botando, uñas en su pecho. ‘No te corras aún’. Cambié, de espaldas, polla hundiéndose profunda. Manos en sus cojones, apretando. ‘Siente mi coño apretándote’. Gemía yo, él suplicaba.

Lo tiré al suelo, a cuatro, pero yo arriba. ‘Ahora desde atrás, pero yo muevo’. Reboté, nalgas chocando, polla golpeando fondo. ‘¡Más adentro, joder!’. Sentí su pulso acelerado. ‘Córrete dentro, dame todo’. Explotó, semen caliente llenándome, chorro tras chorro. Yo seguí, ordeñándolo seco, hasta correrme otra vez, gritando.

Me aparté, semen goteando mi coño. Él jadeando, exhausto. ‘Hoy no te vistes abajo. Quiero acceso todo el día’. Sonreí, viéndolo rendido. Poder puro. Lo había conquistado, dirigido cada gemido. Salió, piernas flojas. Yo, satisfecha, coño palpitando. Día perfecto.

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