Tomé el Control y lo Follé Sin Piedad en la Playa

Me llamo Ana, tengo treinta y cinco, morena de pelo largo, gafas y una cruz al cuello. En la oficina de suministros de hostelería, soy la discreta, casada, con un crío. Pero Nicole, mi jefa curvilínea, siempre con escotes y sin bragas en verano, me contagió. En la pausa del almuerzo, charlamos de no llevar sujetador. ‘Me encanta sentir las tetas rebotar’, dice ella riendo bajito. Martine, la grandota, asiente: ‘Mi marido me folla más así’. Yo escucho, callada. Esa noche, me miro desnuda: tetas en pera, 95B firmes, pezones grandes y morenos. Decido: mañana sin nada bajo la camiseta.

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Al día siguiente, mis pezones marcan como balas. Los tíos del servicio vienen más. Javier, el adjunto del jefe, joven casado, guapo, me invita a un pote. Siempre me respeta. Acepto, sin miedo. En el bar, sus ojos bajan a mis tetas. Hablamos de parejas, de un viaje a una playa en la Costa para cerrar un trato grande. ‘¿Vienes conmigo? Necesito ayuda administrativa’, me dice. Normalmente va Nicole o Martine. Digo sí, adrenalina sube. Sin sujetador, mi vida cambia.

La Tensión que Me Hizo Tomar las Riendas

En la playa, me hace comprar minifalda, short, top escotado, tacones. ‘Hay que ser sexy para los clientes’. Me miro al espejo: piernas largas, tetas al aire, cruz entre el canalillo. Esa noche en la habitación doble, sale desnudo de la ducha. Polla colgando gruesa, culo duro, torso musculado. Siento calor en el coño. Duermo nerviosa.

Al día siguiente, cena con clientes, éxito. Propone baño de medianoche. ‘Sin trajes, es noche’. En la playa nudista, luna llena, otros follan. Nos desnudamos. Sus ojos en mis tetas pesadas, mi culito partido, pubis peludo. Agua fría, tetas duras. Nos rozamos, me besa. Veo una pareja en perrito, ella gritando. Javier se la menea. Yo decido: esta noche es mío. Le cojo la polla dura, la aprieto. ‘Míralos follar, pero tú vas a hacer lo que yo diga’. Él gime, asiente.

Le pongo la mano en la nuca: ‘Arrodíllate y chúpame el coño primero’. Se tira, lengua en mi clítoris, dedos dentro. Gimo fuerte, ‘sí, así, lame bien’. Le levanto: ‘Ahora yo mando’. Lo tumbo en la toalla, monto su cara, restriego mi coño mojado en su boca. ‘Traga todo’. Luego bajo, le mamo la polla entera, bolas en la boca, saliva chorreando. ‘Qué rica verga, gorda y venosa’.

El Sexo Brutal Bajo Mi Mandato

Lo monto a lo cowgirl, clavo talones en su pecho. ‘No te muevas, yo follo’. Subo y bajo, tetas botando, cruz balanceando. ‘¡Fóllame el coño con tu polla dura!’. Cambio: perrito, pero yo empujo contra él. ‘Métemela hasta el fondo’. Siento su glande abriéndome. ‘Ahora el culo, lubrícalo con mi coño’. Empujo atrás, lo engullo entero. Grito: ‘¡Sí, rómpeme el ojete!’. Él jadea, yo controlo el ritmo, meneo caderas salvaje. Eyacula dentro, caliente, sin condón.

Regresamos al agua, besos salvajes. Mañana, en la ducha, lo arrincono: ‘Otra vez, pero yo digo’. Lo siento en el lavabo, le monto de pie, follo duro viendo mi cara de puta en el espejo. ‘Mira cómo me corro en tu polla’. Le doy la vuelta, le meto dedo en culo mientras me la clava. Grita mi nombre.

De vuelta al curro, sin sujetador, mini, maquillaje. Lo follo en su despacho: ‘Siéntate y abre las piernas’. Le monto, lo exprimo. Sé que soy poderosa. Damien folla más, pero yo quiero esto: control total. Javier es mío cuando quiero. Esa noche en la playa, tomé las riendas y obtuve todo. Poder puro, coño satisfecho, él rendido. Nadie me para ahora.

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