Estaba comiendo con una amiga, un viernes cualquiera. Ese tío se acerca, pesado, guapo a medias, pero con una mirada que gritaba ‘quiero follar’. Nos invita al hotel de al lado, el muy creído. Mi amiga lo manda a la mierda, pero yo… yo siento esa chispa. Pienso en mi marido, en nuestras noches locas, él haciéndose pasar por otro. Pero hoy, yo quiero ser la que manda. Le digo a mi amiga que voy al baño, que pague y se vaya. Me acerco a él, bajito, al oído: ‘Ven a mi casa esta noche, a las once. Solo sexo, nada de palabras. Yo pongo las reglas’. Le doy la dirección y me voy, con el coño ya húmedo de la idea.
Llego a casa, preparo todo. Cámara oculta en la habitación, nuisette negra transparente, vibrador listo, un pañuelo negro. Mi marido está en el turno de noche, perfecto. Suena el timbre a las once en punto. Abro la puerta, él está ahí, nervioso. ‘Entra y quítate la ropa’, le ordeno, voz firme. Se desnuda rápido, su polla semi-dura. Lo miro de arriba abajo, sonrío. ‘Siéntate en la cama’. Me pongo frente a la cámara, que él no ve. Me quito la nuisette despacio, mis tetas al aire, pezones duros. Me acaricio los pechos, bajo la mano a mi coño depilado, solo un triángulo negro. Empiezo a frotarme, gimiendo suave. ‘Mírame, pero no te toques aún’.
La Decisión que Cambió Todo
Saco el vibrador, lo enciendo, lo paso por mis labios. Se abren solos, húmedos. Lo meto lento, mirándolo fijo. Él traga saliva, polla tiesa ya. ‘Ahora, ponte el pañuelo’. Se lo ato a los ojos, negro como la noche. Le quito el juguetito de mi coño chorreante y se lo meto en la boca. ‘Chúpalo, sabe a mí’. Luego, lo empujo en la cama. Me subo encima, coño en su cara. ‘Lámeme bien, hazme correr’. Su lengua torpe al principio, pero aprende rápido. La mete, chupa mi clítoris hinchado. Gimo fuerte, ‘¡Así, joder, más profundo!’.
El Placer Bajo Mis Órdenes
Me corro rápido, temblando, jugos en su barbilla. Bajo, agarro su polla dura como piedra. ‘Preservativo, ahora’. Se lo pongo yo, con dientes casi. Me siento encima, empalándome despacio. ‘No te muevas, yo follo’. Subo y bajo, controlando el ritmo. Mis tetas rebotan, él gime bajo el pañuelo. Acelero, clítoris rozando su pubis. ‘¡Me vengo otra vez!’, grito, contrayéndome alrededor de su verga. Él jadea, pero no se corre aún. Lo empujo de espaldas, me pongo a cuatro, ‘Fóllame fuerte por detrás, pero cuando yo diga’. Entra de un golpe, polla gruesa abriéndome. ‘¡Más rápido, cabrón!’. Lo agarro por las pelotas, dictando: ‘Para… ahora sí, métela toda’. Se corre dentro del condón, yo con él, orgasmos explotando.
Se va rápido, como ordené. Apago la cámara, sonrío. Qué poder, joder. Lo hice mío, lo usé como quise, para mi placer y el vídeo para mi marido después. Esa adrenalina de conquistar, de ver cómo sucumbe… me hace sentir invencible. Mi coño palpita aún, satisfecha total. Él creerá que es su fantasme, pero fui yo la que mandó, la reina. Mañana, cuando lo vea, sabrá que soy yo quien decide el juego. Puerta cerrada, yo abro cuando quiero.