Cómo Tomé el Control Total y lo Hice Gemir Bajo Mí

Estaba en el McDo con mi amiga Lola, las dos bien curvilíneas, tetas que no caben en la blusa, culos que hipnotizan. Yo, unos 45, piel morena, pelo suelto, me siento una reina. Comiendo un Big Mac, miro al lado: un chaval solo, como 28 años, flaco, tímido, con cara de perdedor. Me lo como con los ojos. ‘Mira ese, Lola, parece que necesita una buena follada para animarse’, le digo bajito, riendo.

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Hablamos de mi ex, ese cabrón infiel que me puso los cuernos con una flaca tonta. ‘Ya está bien, hoy me lo curro yo’, decido. La tensión sube. Lo pillo mirándome las tetas, que se desbordan del escote. Nuestros ojos se cruzan, sonrío con malicia. Él aparta la vista, rojo como un tomate. Lola y yo nos reímos en criollo mezclado, fuerte, sin pudor. ‘Ese blanco me pone cachonda’, le susurro a ella.

La Mirada que lo Atrapa

Nos vamos un rato, pero vuelvo. ‘Perdona, guapo, ¿nos dejas sitio?’, digo con voz ronca, sentándome frente a él. Lola al lado. Él balbucea: ‘Eh… claro’. ‘Me llamo Carmen, y tú… ¿Pablo? Mmm, qué rico nombre. Nos has estado mirando las tetas, ¿verdad? No pasa nada, nos encanta’. Él tartamudea, suda. Yo me acerco, mi mano roza su pierna bajo la mesa. ‘Escucha, Pablo, hoy mando yo. Tú vienes conmigo, te voy a follar hasta que supliques. ¿Entendido?’. Lola ríe: ‘Sí, Carmen es la jefa’. Él asiente, hipnotizado.

Lo sacamos de allí, caminando pegada a él, mi mano en su culo. Vamos a mi piso, cerca, un bloque viejo. Subimos, entro, cierro la puerta. ‘Quítate la ropa, ahora’, ordeno. Se desnuda temblando, su polla ya medio dura. ‘Mira qué pollita, pero la voy a hacer crecer’. Me quito la blusa, tetas libres, enormes, oscuras. Me arrodillo, la cojo en la boca, chupando fuerte, lengua en el capullo. ‘Ahhh…’, gime. Lo miro: ‘No corras, cabrón, yo decido cuándo’.

Placer Bajo Mis Órdenes

Lo empujo a la cama. ‘A cuatro patas’. Le meto un dedo en el culo, lubricado con mi saliva. ‘Te gusta, ¿eh? Puto vicioso’. Me tumbo, abro las piernas: ‘Chúpame el coño, lame bien’. Él obedece, lengua en mi clítoris hinchado, jugoso. Gimo: ‘Sí, así… más profundo’. Me corro rápido, chorro en su cara. ‘Buen chico’. Me monto encima, coño chorreando en su polla. La clavo hasta el fondo, cabalgando salvaje. Tetas rebotando en su cara. ‘¡Fóllame más fuerte!’, pero no, yo marco el ritmo, subiendo y bajando, apretando con mi coño.

Lo pongo a perrito, le azoto el culo: ‘¡Dame esa polla!’. Empujo contra él, mi culo gordo chocando. ‘Más adentro, joder…’. Cambio: yo de espaldas, él me come el culo mientras me masturbo. ‘Mete la lengua, lame mi ano’. Luego, lo monto anal, despacio al principio. ‘¡Ah, qué apretado! Tu polla en mi culo, sí…’. Acelero, gritando: ‘¡Córrete dentro, lléname!’. Él explota, semen caliente en mi interior. Yo me corro otra vez, temblando.

Caemos exhaustos. Lo miro, sudado, roto. ‘Has sido mío, Pablo. Te usé como quise’. Sonrío, poderosa. Me visto, tetas aún marcadas. ‘Vete ahora, ya te llamaré si quiero más’. Cierro la puerta, me miro al espejo: coño satisfecho, cuerpo que manda. Esa noche dormí como una diosa, sabiendo que lo había conquistado todo. Adrenalina pura, control total. Nadie me para.

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