Cómo Tomé el Control Total y lo Hice Explotar en el Supermercado

Estaba harta de que él siempre tomara la iniciativa. Hoy, en el supermercado, decidí que sería mío. Lo recogí en su casa, con mi vestido corto, sin sujetador ni bragas. Sube al coche, le digo, mirándolo fijamente. ¿Soutif o no? pregunto juguetona. No, responde él, sonriendo. Bien, y ¿bragas? Nada, le confirmo, cruzando las piernas para que vea. Siente el calor subiendo.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

Llegamos al parking enorme. Bajo, agito los pechos bajo la tela fina, se mueven como naranjas maduras. Mírame, le ordeno, y él obedece, con los ojos clavados. Vas a ser mío hoy, le susurro al oído mientras caminamos. Nada de manos en los bolsillos. Tocas solo cuando yo diga. Él asiente, excitado, la polla ya dura bajo los pantalones. En el pasillo de frutas, me pego a su espalda, rozando mi culo contra su paquete. ¿Sientes lo que provocas? Sí, murmura. Bien, ahora dame la mano y guíame a un rincón vacío.

La Decisión de Conquistarlo

La tensión crece. Mi coño palpita, húmedo, goteando por los muslos. Él respira pesado, sudando. Para aquí, en jardinería, desierto. Desabróchate el pantalón, le mando bajito, pero firme. Saca esa polla gorda que tienes. La saca, tiesa, venosa, el prepucio atrás. La agarro, la aprieto. Hoy mando yo. Vas a frotarla contra mi culo hasta que yo diga basta. Me subo el vestido, expongo mis nalgas redondas, el ano rosado guiñando. Pégate, frota.

Empieza a deslizarse, su glande caliente contra mi piel suave. Umm, qué rico, gimo, ondulando el culo para apretarlo. Sus manos en mis tetas, amasándolas, pezones duros como piedras. Más fuerte, le ordeno, pellízcalos. Él jadea, eh… sí… La polla resbala por mi raja, lubrica con su precúm. Siente mi calor, mi control. Me giro un segundo, lo beso salvaje, lengua adentro, mordiendo su labio. Ahora, métemela por el culo, pero despacio, yo decido el ritmo.

El Acto Brutal Bajo Mi Mandato

Lo guío, su punta presiona mi ano apretado. Empuja, cabrón, gruño. Entra, ardiente, estirándome. Aah… joder, qué prieta estás, dice él. Cállate y fóllame como yo quiero. Me clavo contra él, controlando las embestidas. Sus bolas chocan mis nalgas, plaf plaf. Cambio posición: me apoyo en la estantería, piernas abiertas, él detrás, polla profunda en mi culo. Más rápido, le mando, agarra mis caderas. Siento cada vena pulsando, mi coño chorreando solo. Tócame el clítoris, frota fuerte. Él obedece, dedos torpes pero ansiosos. Gimo alto, mierda… sí… estoy al mando.

Lo monto ahora, de espaldas, en cuclillas. Su polla entra entera, hasta las bolas. Subo y bajo, apretando el ano alrededor. Mírame, le ordeno, ves cómo te domino. Él gime, Ángela… no aguanto… Aguanta, coño, hasta que yo corra. Acelero, tetas botando, sudor mezclado. Mi orgasmo explota primero, ahhh… sííí… contracciones ordeñando su polla. Ahora, córrete dentro, lléname el culo de leche caliente. Él ruge, se vacía, chorros espesos inundándome, goteando por mis muslos.

Me retiro despacio, su polla flácida chorreando. Limpia con mi nalga, le digo sonriendo. Quédate así, con el pantalón abierto, hasta que yo diga. Él asiente, rendido, ojos de perrito. Caminamos a la caja, yo con el culo lleno de su corrida, pegajosa, sintiendo el poder. Lo conquisté, lo usé, lo hice mío. Esa adrenalina, verlo sucumbir… joder, no hay nada igual. Ahora sabe quién manda. Y volverá por más.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top