Tomé el control total: mi noche follando a un escort como yo quise

Me llamo Lucía, tengo 25 años y no soy de las que esperan. Siempre he sido así, abierta al sexo, adorando esa adrenalina de conquistar y hacer que el otro se rinda. Pero hace unas semanas, harta de tíos mediocres, busqué un escort. Encontré a Marco, alto, moreno, con pinta de saber follar. Le escribí directo: ‘Quiero verte, pero yo mando’. Respondió rápido, intrigado. Acordamos en su piso, 150 euros la hora. Nervios? Un poco, pero más excitación. Esa polla iba a ser mía.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

Llego a su puerta, toco. Abre con sonrisa confiada. ‘Hola guapa’, dice. Le corto: ‘Paga primero’. Saco el dinero, se lo planto. Entro, veo su cuerpo atlético bajo la camisa. Cierro la puerta, me planto frente a él. ‘Quítate todo. Despacio’. Se ríe, pero obedece. Camisa fuera, pantalón abajo. Su polla semi-dura salta. ‘Siéntate en el sofá y tócate para mí’. Se toca lento, crece gruesa, venosa. Yo me muerdo el labio, siento mi coño humedecerse. ‘Más rápido, quiero verte jadear’. Él gime bajito, pre-semen brillando en el glande. La tensión sube, mi clítoris palpita. ‘Para. Ahora yo’. Le empujo al sofá, me quito la falda. Bragas empapadas. ‘Hoy follo yo, tú obedeces. ¿Entendido?’. Asiente, ojos hambrientos. Dicté las reglas: nada de besos tiernos, solo placer crudo.

La tensión antes de dominarlo

Me subo encima, coño chorreando sobre su polla tiesa. La froto contra mis labios hinchados, untándola de mis jugos. ‘Mira cómo te mojo’. Bajo despacio, la cabeza entra, estira mi entrada. ‘¡Joder, qué gruesa!’. Me hundo toda, siento cada vena rozando mis paredes. Empiezo a cabalgar, tetas rebotando. ‘Agárrame las caderas, pero no te muevas’. Subo y bajo fuerte, chapoteo de mi coño follado. ‘¡Más hondo!’. Cambio, me pongo de espaldas, culazo sobre él. ‘Méteme un dedo en el culo mientras follo’. Obedece, dedo untado en mi flujo entra en mi ano apretado. Gimo ronco, ‘¡Sí, así, cabrón!’. Acelero, polla martilleando mi útero. Sudor gotea, olor a sexo llena la habitación. ‘Ahora al suelo, a cuatro’. Me pongo perra, él detrás. ‘Fóllame el coño brutal, pero cuando yo diga, paras’. Embiste salvaje, bolas golpeando mi clítoris. ‘¡Para! Ahora el culo’. Escupo en su polla, guío la cabeza a mi ano. Entra lento, quema delicioso. ‘¡Despacio al principio… ahora métela toda!’. Grito al sentirme llena, culo tragando su verga entera. Él jadea, ‘Estás tan apretada…’. ‘Cállate y fóllame como yo quiero’. Va y viene, profundo, mi coño libre palpita. Me corro primero, chorro salpicando sus huevos. ‘¡Sigue!’. Él tiembla, ‘Me corro…’. ‘No, aguanta. Sácala y métesela en la boca’. Se corre en mi lengua, semen caliente, salado, tragándolo todo mientras lo miro dominante.

Me levanto, piernas temblando, coño y culo palpitando satisfechos. Él jadea exhausto en el suelo, polla flácida goteando restos. Sonrío, poderosa. ‘Ha sido perfecto, justo como yo quería’. Me visto lento, saboreando mi jugo en sus labios. ‘Gracias por obedecer, has sido un buen juguete’. Salgo con esa euforia de haberlo conquistado, de dictar cada gemido, cada embestida. Ahora sé: el control es mío, y el placer, infinito. Volveré, pero siempre mandando yo.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top