Tomé el Control Total y lo Hice Gemir Toda la Noche

Ayer mismo, chicas. Estaba en mi piso, ese edificio viejo y ruidoso. Oí a Francis, el contable del piso de al lado, subiendo las escaleras. Venía de casa de Églantine, esa rubia curvilínea. Lo vi por la mirilla, con esa sonrisa boba, oliendo a sexo fresco. Pero yo… yo decidí que él sería mío. No ella. Yo. Me puse mi tanga roja, esa que me marca el coño perfecto, y un top escotado. Salí al pasillo, eh… casual. ‘Francis, ¿vienes de fiesta?’, le dije, apoyándome en la puerta, mis tetas casi saltando.

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Él se sonrojó, tartamudeó. ‘Sí, eh… buena noche’. Tension en el aire, chicas. Sentí la adrenalina subiendo, mi clítoris palpitando ya. Lo miré fijo, dominante. ‘Entra en mi casa. Ahora. Vas a hacer lo que yo diga’. Dudó un segundo, pero mis ojos lo atraparon. Cerré la puerta, lo empujé contra la pared. Mi mano en su polla, ya dura bajo los pantalones. ‘Quítate todo. Despacio. Y no hables si no te lo pido’. Él obedeció, temblando. Su cuerpo flaco, pero esa verga gruesa… mmm. Yo me quité el top, mis pezones duros rozando su pecho. ‘De rodillas. Vas a adorar mi coño primero’. La tensión era eléctrica, su respiración agitada contra mi piel.

La Decisión que Cambió Todo

Lo obligué a arrodillarse. Abrí las piernas, mi coño mojado ya goteando. ‘Lame. Chupa fuerte’. Su lengua torpe al principio, pero yo guié su cabeza, apretando su pelo. ‘Más adentro, joder. Así…’. Gemí bajito, el placer subiendo como fuego. Lo levanté, lo tiré en la cama. ‘Ahora yo mando las posiciones. Tú solo follas cuando yo diga’. Me subí encima, cabalgándolo salvaje. Su polla entrando en mi coño apretado, centímetro a centímetro. ‘¡Fóllame duro! Pero sigue mi ritmo’. Rebotaba, mis tetas saltando, sudor perlando mi piel. Él jadeaba, ‘Carmen… por favor…’. ‘Cállate y agárrame las caderas’. Cambié, lo puse a cuatro, le azoté el culo. ‘Métela por detrás, pero despacio al principio’. Sentí su verga hinchada, golpeando mi punto G. ‘¡Más rápido, cabrón! Hazme correrme’. Grité cuando exploté, mi coño contrayéndose alrededor de él, jugos chorreando.

El Placer Bajo Mis Órdenes

No paré. Lo volteé, le monté la cara. ‘Ahora chúpame el culo mientras te pajéo’. Su lengua en mi ano, yo masturbándolo furiosa. ‘No te corras aún’. Él suplicaba, ‘No aguanto…’. ‘¡Sí aguantas!’. Lo penetré con los dedos en su culo mientras lo chupaba, su polla palpitando en mi boca. Saliva goteando, olor a sexo crudo llenando la habitación. Finalmente, ‘Córrete dentro de mí. Ahora’. Se vació, chorros calientes inundando mi coño. Yo temblando en otro orgasmo, arañándole la espalda.

Después… uf. Él jadeando en la cama, exhausto, mirándome como un perrito. ‘Carmen, ha sido… increíble’. Yo sonriendo, poderosa, limpiándome el coño con los dedos y lamiéndolos. ‘Sabía que sucumbirías. Eres mío cuando yo quiera’. Me vestí despacio, sintiendo esa euforia de control total. Salí, dejándolo ahí, rogando más. Esa adrenalina, chicas… el poder de hacerlo mío, dictando cada gemido. Justo lo que quería. Nada más, nada menos.

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