Hay días así, ¿sabes? De repente, te pica el cuerpo. Yo paseaba por la calle, tarde gris, mirando vitrinas sin ver nada. Y de golpe… él. Alto, delgado, unos cuarenta. Pelo oscuro, ojos curiosos. Pasaba oliendo a hombre limpio, con esa camisa ajustada marcando pecho. Mmm. Sentí el calor subir. ‘Hoy eres mío’, pensé. Lo seguí de lejos. Pasos firmes en mis tacones compensados, falda ceñida rozando muslos. Él no notaba nada. Lo adelanté, rozando brazo. Giró la cabeza, olí su colonia fresca. Doble vuelta: lo dejé pasar, admirando su culo prieto en vaqueros. Sin alianza. Libre. Perfecto.
Entró en un salón de té. Me senté al lado, sola. Pedí un té verde, él uno negro. Bebíamos igual, sincronizados. Lo miré fijo. ‘¿Ese perfume? Huele a sexo contenido’, solté. Se atragantó, rio nervioso. ‘¿Perdona?’. ‘La Petite Robe Noire. En un hombre… provocador’. Se sonrojó, pero ojos brillaron. ‘Me llamo Carmen’, dije, extendiendo mano. Él, Pablo. Hablamos tonterías: lluvia, tiendas. Pero yo dirigía. ‘Ven conmigo’, susurré al oído, nariz en su cuello. Inhalé profundo. Frío, luego tembló. Mano en su muslo bajo mesa. ‘¿A tu casa? Ahora’. Asintió, pagó rápido. Afuera, brazo en su cintura, apreté faja. ‘No hables. Solo sígueme’.
La Decisión: Él Será Mío Hoy
Puerta cerrada, lo empujé contra pared. Beso salvaje, lengua invadiendo su boca. Manos en nuca, tirando pelo. ‘Quítate la camisa’, ordené. Obedeció, torpe. Piel caliente, pecho suave. Bajé cremallera pantalón, polla dura saltó. ‘Mira qué ansiosa’. La agarré firme, bombeé lento. Gemí bajito: ‘Mmm, gruesa… pero mía’. Lo besé cuello, mordí oreja. ‘De rodillas’. Se arrodilló. Le abrí piernas, falda arriba. Coño mojado, labios hinchados. ‘Lámeme. Bien’. Lengua torpe al principio, luego ansiosa. Chupaba clítoris, metía dedos. ‘Más profundo, joder’. Grité suave, orgasmo rápido. ‘Buen chico’.
Dominando Cada Empuje y Grito
Lo levanté, tiré sofá. ‘Pantalón fuera’. Desnudo, polla tiesa. Me subí encima, froté coño en punta. ‘No entres aún’. Moví caderas, unté jugos. Él jadeaba: ‘Por favor…’. ‘Cállate’. Bajé despacio, tragándomela entera. ‘¡Ahh!’. Cabalgué fuerte, tetas botando. Pezones duros, pellizcados por mí. ‘Fóllame tú ahora. De lado’. Cambié posición, pierna arriba. Entró profundo, yo marcaba ritmo: ‘Más rápido… sí, así’. Sudor mezclado, olor a sexo. ‘Ahora el culo’. Escupí mano, unté ano. ‘Empújala lento’. Gritó al entrar, yo empujé contra. ‘¡Joder, aprieta!’. Cabalgué anal, mano en clítoris. ‘Me vengo… ¡ahhh!’. Chorros calientes, él tenso.
No paré. ‘Gira, contra mesa’. Perro, polla en coño otra vez. Azoté nalgas rojas. ‘Fuerte, cabrón’. Cogí sus pelotas, apreté. Él gruñía: ‘No aguanto…’. ‘Aguanta’. Dedos en ano suyo mientras follaba. Orgasmo mío explotó, piernas temblando. ‘Córrete dentro’. Rugió, semen caliente llenándome. Nos quedamos pegados, resoplando. Reloj sonó seis. Me aparté, limpié con toalla. ‘Vístete’. Él atontado: ‘Quédate…’. ‘No. Ya tuve lo mío’. Vestí rápido, rocío perfume. Beso ligero: ‘Hasta nunca, o sí’. Salí, piernas flojas pero poderosa. Él frustrado, yo reina. Adrenalina pura. Lo usé, lo dejé seco. Perfecto.