Vivo en esta residencia tranquila, un T2 que alquilo por semanas para el curro en la ciudad. Él… lo vi entrar y salir tantas veces. Moreno, unos 48, bronceado, cuerpo atlético de natación y nudismo, no un Adonis pero joder, me ponía. Pelo corto, algo de barriguita de aperitivos, pero fijo y sexy. Sabía que estaba soltero, o al menos solo mucho tiempo. Yo, morena de pelo medio, 1,70, delgada, con culo cambrado que meto en faldas cortas o jeans ajustados. Maquillaje ligero, siempre sexy sin ser puta.
Al principio, lo cruzaba cada dos por tres paseando a mi perrita en los pasillos. ‘Hola, ¿qué tal?’, sonrisas. Su voz grave, su mirada que se clavaba en mis tetas. Yo respondía con guiños, hablando del tiempo, del perro que le olía los pantalones y yo le rascaba la cabeza. Cada día más, coincidíamos justo cuando él salía o volvía. ¿Casualidad? Ja, yo lo buscaba. Notaba cómo me comía con los ojos, mi voz suave pero firme, mis tetas sin sujetador marcando pezones en la camiseta.
La chispa que encendí yo misma
Yo soy Lola, abierta al sexo como al aire. Bi, he probado todo: pollas, coños, tríos. Me flipa mandar, verlos rendirse. Él me gustaba, mayor que yo, experimentado. Decidí: sería mío. Una noche de abril, ducha rápida, me pongo minifalda vaquera, camiseta anudada dejando tripa al aire, tetas libres con pezones duros asomando, bragas de encaje. Pelo revuelto, salvaje. Suena su timbre? No, voy yo a la suya. Toco, abre en polo y short corto, debajo intuyo string. ‘Perdona, vecino, se me ha ido la luz con el secador. Mi marido trabaja, la niña no está… ayúdame, porfi.’
Baja conmigo, entra en mi piso. ‘Desenchufa el secador, ven.’ Le enseño el cuadro, lo arreglo en dos minutos. Luz on. ‘Fácil, ¿no?’, digo rozándole el brazo. Él: ‘Sí, no pasa nada.’ Yo: ‘Tus pelos revueltos te quedan de puta madre.’ Él se ríe, elogia mi look. Siento su mirada en mis pezones. Tomo aire… y decido. ‘Toma un whisky.’ Se queda, charlamos. Me acerco, tripa contra su vientre, tetas en su pecho. ‘Sé que me deseas… y yo a ti.’ Lo beso, lengua dentro, saliva mezclada. Mano en su cuello, fijo. Otra mano bajo su polo, uñas en su espalda. Él gime.
Mi polla en su coño y yo mandando
‘Esto… ¿estás segura?’, duda. ‘Cállate y déjame mandar.’ Le quito la camiseta, chupó sus pezones. Manos en su culo, short abajo. String negro, polla tiesa. ‘Joder, qué sexy.’ Me arrodillo, arranco el string, polla gorda, venosa, saltando. La cojo, labios calientes, chupo lento: lengua en el frenillo, muerdo suave el glande, bolas en mano, uñas rascando. Él tiembla: ‘Lola, para…’. ‘No, tú aguantas.’ Me levanto, me quito camiseta, falda. String moja mi coño. ‘Acaríciame.’ Dedos suyos en mi raja empapada, clítoris hinchado. Gimo: ‘Ahora fóllame como yo diga.’ Lo empujo al sofá, lo monto a horcajadas.
Piernas abiertas, coño chorreando sobre su polla. Bajo despacio, glande abriendo labios, entro hasta el fondo. ‘¡Ahhh!’ Sus manos en mis tetas, aprieto pezones. Ondeo cadera, cabalgo salvaje: arriba-abajo, polla golpeando útero. ‘Más rápido… no, lento ahora.’ Giro, espaldas a él, culo rebotando, mano suya en mi clítoris. Sudor, olor a sexo, pieles chocando slap-slap. ‘¡Fóllame el culo si quieres!’ No, lo quiero en coño. Cambio: perrito, yo de rodillas, él detrás pero yo marco ritmo: ‘Empuja fuerte, joder, dame lechita dentro.’ Grita, contrae coño en su polla, él explota: chorros calientes llenándome, yo corro con él, temblores, fuego en venas.
Me dejo caer, él jadea exhausto. Yo sonrío, polla saliendo blanda, semen goteando mi muslo. ‘Has sido bueno… pero yo gané.’ Lo beso, levanto, me visto. ‘Vuelve cuando yo diga.’ Cierro puerta, coño palpitando, poder total. Lo征服é, justo lo que quería. Adrenalina pura, él sucumbió. Mañana, más.