Me llamo Lola, tengo treinta y ocho, divorciada con un chaval a cargo y las cuentas apretadas. Pensé en poner un anuncio de escort. ¿Por qué no? Me siento sexy, mi cuerpo aguanta, y el sexo… uf, me encanta. Lo hice. Llamadas a saco. Elegí uno: voz grave, Philippe o como se llame, cincuentón con algo de tripa. Quería hora larga, con todo incluido. Anal por suplemento. Nervios, sí, pero también esa adrenalina que me pone cachonda.
Me preparé. Ducha larga, rasurada al milímetro el coño y las axilas. Loción por todo, shorty blanco de encaje, top a juego. Maquillaje sutil, medias autofijantes, falda lápiz azul marino y tacones. Condones y lubricante en el bolso. Al volante, miedito al loco, pero excitada por romper tabúes. Aparqué lejos, caminé para calmarme. Entro en la brasserie, lo veo: poivre et sel, sonrisa tímida. Me siento, ‘Buenas noches, soy Lola’. Champagne rápido. Charla banal. De repente, se acerca: ‘Vámonos, te deseo’. Pago, salimos. Mano en mi cadera en el ascensor. Su piso: soltero total, taza de café olvidada.
La Tensión que Me Hizo Decidir
Me ofrece más champán, no. ‘Tú serás mi bebida’, dice, y me agarra. Beso torpe. Le devuelvo, pero yo marco el ritmo. Le empujo suave contra la pared. ‘Espera’, le digo, voz firme. Saco el sobre del bolsillo, cuento: perfecto. Lo guardo. ‘Ahora, yo mando’. Lo llevo al baño. Le quito la ropa: camisa, pantalón, slips. Polla semi, gorda. Jabón en manos, la lavo despacio, destapo el capullo, froto huevos. Se tensa, gime bajito. Me arrodillo, carrelaje frío en las rodillas. Lo miro fijo: ‘Vas a disfrutar como nunca’. Lengua desde huevos a glande, chupada lenta. Boca hondo, saliva a chorros, mano en bolas. Él intenta tocar pechos, pero le paro: ‘Manos quietas hasta que yo diga’.
Lo levanto, lo siento en el váter. ‘Ahora yo’. Me subo la falda, quito braga, coño en su cara. ‘Come’. Lengua en mi clítoris, dedos dentro. Suspiro real, me mojo. Pero controlo: muevo cadera, follo su boca. ‘Bien, pero ahora fóllame’. Condón puesto por mí. Me planto encima, cowgirl. Polla entra de golpe, ancha. Subo bajo, aprieto coño. Él jadea: ‘Joder, qué puta buena’. ‘Cállate y siente’, respondo. Cambio ritmo, clavos en pecho. Viene rápido, gruñe, se corre. Yo no, pero sonrío. Poder total.
El Placer Bajo Mis Reglas
Al dormitorio. Desnuda menos medias. Lo echo en cama. Champán yo: sorbo en boca, bajo a su polla flácida. Burbujas la reviven. Chupada experta, huevos lamidos. Se pone dura. Sesenta y nueve: yo arriba, coño en su cara, polla garganta abajo. Gimo de verdad, placer sube. ‘Ahora el culo’, digo. Lubriqué bien. A cuatro, pero yo guío: ‘Lento, o paras’. Glans en ano, empujo atrás. Duele un poco, respiro hondo. Entra, lleno. ‘Fóllame el culo fuerte’. Él obedece, manos en caderas. Yo ondulo, controlo profundidad. Dedos en clítoris, me corro primero: ‘¡Sí, joder!’. Él acelera, saca, lecha en espalda. Gruñe como bestia.
Tumbada, él pegado, somnoliento. Yo fuerte. Pensaba tenerme, pero yo lo tuve a él. Dinero en bolso, placer mío, poder absoluto. Mañana, otro. Yo decido.