Eran las diez de la noche. Confinada hace un mes, el móvil vibra con su enlace de Jitsi. Un tipo de unos cuarenta, pelo largo en coleta, sentado en su cama grande. Me conecto, luz tenue, mi camisón azul ceñido marca mis curvas, tetas grandes apretadas, sin bragas, mi coño ya un poco húmedo por la anticipación. Él sonríe, nervioso. ‘Hola, guapa’, dice. Yo corto: ‘Silencio. Ahora mando yo. Quítate la camiseta’. Se queda parado, parpadea. ‘¿Qué?’. ‘He dicho quítatela, joder. Y baja el micro cuando yo diga’. Obedece, torpe, sudando ya. Le veo el pecho flaco, pezones duros. Río bajito. ‘Bien, ahora el pantalón. Quiero ver esa polla’. Él duda, muerde labio. ‘¿Estás segura?’. ‘¿Yo pregunto? Hazlo’. Se levanta, jean abajo, polla semi en calzoncillos. ‘Todo, cabrón. Muéstramela’. La saca, tiesa, media dura. Adrenalina me sube, coño palpita. Le dicto: ‘Pon música suave, prepara pañuelos. Y no me toques hasta que yo diga’. Va y viene, obedece como perrito. Siento el poder, él es mío esta noche.
Se sienta al borde de la cama, polla en mano, mirándome. Yo me tumbo un poco, cámara en mi coño peludo oscuro, tetas rebosando. ‘Mírame bien. Acaríciate despacio, pero no corras’. Gime, mano sube y baja. ‘Más lento… sí, así… imagínate mi lengua en tus huevos’. Él jadea, ‘Dios, qué puta eres’. ‘Cállate y obedece. Ahora, chúpate un dedo y métetelo en el culo’. Se sonroja, pero lo hace, dedo húmedo rozando su ano apretado. Yo me toco el clítoris, hinchado, resbaladizo. ‘Joder, qué rico verte así… lame más, imagina mi lengua ahí’. Él se retuerce, dedo entra un poco, polla gotea precum. Le ordeno: ‘A cuatro patas, culo a cámara’. Obedece, ano expuesto, rosado. Yo me corro los labios, meto dos dedos en mi coño chorreante, sonidos chapoteantes llenan el aire. ‘Ahora fóllate con la mano, como si fuera mi coño apretado’. Él bombea fuerte, gruñe, sudor perla su espalda. Yo dirijo: ‘Para. No corras aún. Quiero más’.
La Conquista: Dicto las Reglas
Le hago girar, polla tiesa apuntando. ‘Chúpala para mí, lame el glande’. Él la mama torpe, saliva goteando. Yo me quito el camisón, tetas libres, pesadas, pezones oscuros duros. ‘Mira estas tetas, cabrón. Imagina follarlas’. Él acelera, yo me siento a horcajadas imaginarias: ‘Ahora yo te monto. Abre las piernas’. Le ordeno posiciones: ‘Túmbate, piernas arriba, expón todo’. Ano y huevos al aire, yo me corro fuerte, coño contrayéndose, jugos bajando muslos. ‘¡Joder, sí! Ahora tú, córrete para mí’. Él se masturba furioso, polla roja, venosa. ‘¡Dime que soy tu puta!’, gime. ‘¡Eres mi puta, mi polla juguetona! Córrete en la mano’. Explota, leche espesa chorrea, salpica su pecho, gemidos roncos. Yo sonrío, aún palpitando.
Se queda jadeando, vacío, mirándome rendido. ‘Gracias… ha sido increíble’, murmura. Yo: ‘Límpiate y hasta otra. Recuerda quién manda’. Cierro conexión. Siento el poder puro, él sucumbió total, mi coño satisfecho, piel erizada. Lo conquisté, lo usé como quise. Esa adrenalina, ver su polla endurecerse por mí, su culo abriéndose… me mojo solo recordándolo. Fui la reina, obtuve todo: su sumisión, su corrida. Poder absoluto, y quiero más.